Estados Unidos ha perdido la guerra contra Irán

Estados Unidos ha perdido la guerra contra Irán

Por obedecer al estado de Israel, Trump se anota una colosal derrota que se une a la larga lista de fracasos militares de Estados Unidos en el campo de batalla.

Revisemos algunos hechos que esta guerra ha demostrado al mundo:

Que Estados Unidos no es de fiar; en medio de unas negociaciones diplomáticas lanzó de nuevo un ataque porque así lo exigieron desde Israel.

El estado de Israel, sin la multimillonaria ayuda económica y militar de Estados Unidos (y la de sus siervos de algunos países de Europa) no duraría ni un día contra la potencia de los misiles y drones de Irán. La mayor parte del trabajo de protección se llevó a cabo desde distintas bases en Oriente Próximo, en una escandalosa relación de gasto de tres a uno. Por cada tres gastos de munición estadounidense, Israel apenas realizaba uno. Le ha salido muy caro al contribuyente de a pie.

Estados Unidos dejó vendidos a sus supuestos «aliados» de Oriente Próximo (Bahréin, Catar, Emiratos, Arabia Saudí, Kuwait, Jordania, etc.) para defender en exclusiva a sus jefes de Israel. Dejaron bien claro que no les importaba nadie, sólo Israel.

Estados Unidos no puede invadir Irán. Tampoco las islas que amenazaba con tomar. En su frustración, llegaron incluso a amenazar con lanzar bombas nucleares sobre la población civil. En realidad es el único país del mundo que lo ha hecho, y lo hizo en dos ocasiones: una en Hiroshima y otra en Nagasaki.

Estados Unidos ha sido incapaz de poder abrir el Estrecho de Ormuz, sufriendo bajas de portaaviones y buques de guerra. Tuvieron que irse a Sri Lanka a hundir un barco militar iraní que participaba en los ejercicios militares ‘Milan 2026’, disparándoles desde un submarino.

En 106 días, 61 aviones y drones estadounidenses han sido derribados o dañados en esta guerra; entre ellos un F-35 ‘Lightning II’ y cuatro F-15. La lista incluye un A-10, dos E-3 ‘Sentry’, dos MC-130J, dos CH-47 ‘Chinook’, un helicóptero Apache, tres helicópteros HH-60 (M y W), cuatro AH MH ‘Little Bird’, 31 drones MQ-9 Reaper y un MQ-4C ‘Triton’.

El estrecho de Ormuz estaba abierto antes de la guerra, sin peajes ni problemas. A partir de ahora todo indica que tendrá control, supervisión y aranceles compartidos entre Irán y Omán.

Estados Unidos vive en gran parte de la propaganda efectuada a través de los medios globalistas y organismos afines, controlados por los de siempre. Intentan vender como un éxito la humillación y el fracaso sufrido.

Los estadounidenses no aprobaron la inaceptable guerra contra Irán y no les ha gustado nada que por culpa de Trump y Netanyahu les suba el precio de los combustibles.

Trump ha perdido la poca credibilidad que aún le quedaba; nadie ha olvidado que está encubriendo la red de pederastia internacional de Jeffrey Epstein. Ni un sólo detenido.

Irán ha demostrado ser un pueblo valiente y unido ante la adversidad: después de sufrir un vil ataque injustificado, sus ciudadanos en vez de cambiar el voto, se unieron más contra el enemigo, exigieron dar con ellos. Los asesinatos de niñas en escuelas como la de Minab o contra zonas residenciales en Teherán u otras ciudades tampoco consiguieron cambiar el gobierno iraní, lo fortalecieron.

De nada sirvió asesinar a la familia de Mojtaba Jamenei y casi acabar con él. Incluso estando gravemente herido (algunos decían muerto), el gobierno continuó la línea de defensa de los intereses soberanos de Irán. Hasta hoy.

Incluso los ciudadanos pedían en las calles, hace sólo unas horas, no negociar absolutamente nada con Estados Unidos.

Tampoco le sirvió a la coalición estadounidense-israelí (más bien a estos últimos) introducir a sus agentes encubiertos para intentar dar un golpe de Estado en las calles hace unos meses o durante la guerra. Todos ellos parecen haber sido ejecutados acusados de crímenes.

También se ha visto que, mientras las cámaras de seguridad captan todos los días cómo los talmúdico-sionistas -a quienes algunos llaman erróneamente ‘judíos’- escupen a los cristianos, los presuntos malvados y peligrosos ayatolás del régimen iraní inauguran estaciones de metro dedicadas a Jesucristo y la Virgen María de la mano de cardenales y obispos de la Santa Iglesia Católica.

Estados Unidos ha recibido tal paliza de Irán en Oriente Próximo que ha tenido que largarse en tres meses y medio.

Los hasta ahora imbatibles cazas F-15, que nunca habían sido derribados en conflicto bélico alguno, cayeron como moscas. Cuatro de ellos cayeron. Incluyendo dos pilotos derribados en los cielos iraníes y una presunta operación de rescate con más propaganda que realidad. ¿Alguien supo algo del piloto? Nada. Sólo propaganda. La justa.

En el espacio, los ultramodernos satélites estadounidenses no supieron distinguir señuelos que habían sido pintados en el suelo, de los aviones de verdad, quedando en evidencia, mientras Trump cacareaba que esos objetivos, instalados en sus cámaras orbitales eran capaces de leer los nombres de las solapas de los soldados iraníes. -«La mitad se llama Mohamed» – dijo Trump. Otro ridículo más.

Hoy, Irán sigue teniendo su uranio enriquecido y mantiene su derecho a tenerlo. Las próximas negociaciones se producirán con el enfado de los bombardeos y las víctimas, de quien ha sido traicionado en mitad de esfuerzos diplomáticos y atacado sin motivo.

Desde el estado de Israel, creado a fuerza por la ONU, Benjamín Netanyahu lleva más de 30 años mintiendo de manera descarada, asegurando que Irán está a dos semanas de tener una bomba atómica.

Pero es el estado de Israel quien en realidad sigue sin someter su arsenal nuclear a inspecciones internacionales, como los de la OIEA, mientras sigue desarrollando peligrosas bombas de destrucción masiva, e invade países, bombardeando a civiles. Ni una sola sanción internacional. A nadie que no esté intoxicado por la propaganda mediática se le pasa por alto que seguirán haciendo todo lo posible por volver a meter a todos en una guerra para seguir con sus planes expansionistas del ‘Gran Israel’.

Para intentar ocultar la humillación sufrida, Trump organizó hace unas horas fastos en los jardines de la Casa Blanca. Una imitación cutre y rápida del circo romano, con mucha sangre, pero lleno de luces y sonido, con espectáculo aéreo de cazas militares incluido. Pero una vez apagadas las luces de la carpa, pese a la propaganda, la verdad vuelve a brillar con renovada fuerza: Estados Unidos ha perdido una guerra más.
Estados Unidos ha perdido la guerra contra Irán en la que le metió el estado de Israel.

Quedan muchas cosas en el tintero, esto es sólo un pequeño repaso de lo que se saca en claro de esta guerra.

Ahora empieza algo peor: la guerra indirecta. Pero de ello ya hablaremos más adelante.